En esta ocasión, vuelvo a reflexionar acerca de la manipulación que sufre la Historia por parte de aquellos gobiernos empeñados en borrar capítulos, etapas de la Historia, que no son de su agrado y volver a escribir la Historia de acuerdo con sus intereses ideológicos. Esta es el concepto de la Historia como propaganda de una determinada concepción política, que a lo largo de los siglos han venido utilizando la mayoría de los llamados historiadores.
La Historia nació al servicio de la explicación o justificación que de la acción política hacen determinados círculos de poder. Era la Historia como Crónica de hechos seleccionados que venían a demostrar lo adecuado de la actuación colectiva o individual ante hechos relevantes para una comunidad. Así se escribió la Historia de la Reconquista en nuestro país, o la propia acción conquistadora y colonizadora en América en el siglo XVI, a partir de Crónicas elaboradas por encargo, cuando no realizadas por los propios círculos del poder real, ajenas a cualquier interpretación crítica y moderna, amén de silenciar las opiniones de otros protagonistas de la Historia.
Aquella manera de construir y escribir la Historia ha ido relegándose cada vez más y, aunque es evidente la imposibilidad de escribir un relato histórico absolutamente objetivo al 100%, no deja de sorprendernos la insistencia de muchos gobiernos de uno y otro talante, en reescribir una Historia acorde con sus intereses, aunque ello suponga la ocultación y manipulación de los hechos. Este aspecto viene a cuento tras el reciente intento del gobierno palestino en la Franja de Gaza de volver a escribir un relato histórico nacional donde se obvia la existencia del Estado de Israel. A mi modo de ver, las justas reivindicaciones del pueblo palestino no deberían defenderse con los mismos erróneos argumentos que utiliza el gobierno israelí en sus libros de texto. En Historia, negar la realidad, por muy injusta que ésta sea, no consigue eliminar la evidencia de su existencia, sino que dificulta la resolución del conflicto, y ahí está el valor de la Historia como Ciencia Social.
Aquí podéis leer la información completa:
Aquí podéis leer la información completa:
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/11/24/actualidad/1385323793_840809.html
En este sentido, me parece excelente, aleccionador y muy útil la reflexión de la profesora israelí Nurit Peled-Elhanan, víctima del terror y la intolerancia en su propia hija, que denuncia en su libro "Los palestinos en los libros escolares de Israel (Receta para la deshumanización de un pueblo)" la manipulación de la Historia que el gobierno israelí realiza en los manuales escolares. Aquí podemos ver un enlace con un vídeo sobre este interesante trabajo, que aparece también en la entrada superior. Creo que es una manera honesta de denunciar el engaño y no ocultar la realidad.
En este sentido, me parece excelente, aleccionador y muy útil la reflexión de la profesora israelí Nurit Peled-Elhanan, víctima del terror y la intolerancia en su propia hija, que denuncia en su libro "Los palestinos en los libros escolares de Israel (Receta para la deshumanización de un pueblo)" la manipulación de la Historia que el gobierno israelí realiza en los manuales escolares. Aquí podemos ver un enlace con un vídeo sobre este interesante trabajo, que aparece también en la entrada superior. Creo que es una manera honesta de denunciar el engaño y no ocultar la realidad.
http://www.youtube.com/watch?v=SUdWxaOOJCQ
Por ello, Palestina no puede repetir el mismo error que Israel. Ambos pueblos merecen un futuro mejor, libre de mentiras que deforman la realidad, ambos necesitan una reflexión que los libere de los tabúes y mentiras consolidadas, a la vez que les ayude a encontrar y reconocer al otro.Y ahí necesitamos el trabajo serio, crítico y valiente de docentes como la profesora Peled-Elhanan, y el de tantos profesores y profesoras anónimos en su quehacer cotidiano por una Historia liberadora.
Por ello, Palestina no puede repetir el mismo error que Israel. Ambos pueblos merecen un futuro mejor, libre de mentiras que deforman la realidad, ambos necesitan una reflexión que los libere de los tabúes y mentiras consolidadas, a la vez que les ayude a encontrar y reconocer al otro.Y ahí necesitamos el trabajo serio, crítico y valiente de docentes como la profesora Peled-Elhanan, y el de tantos profesores y profesoras anónimos en su quehacer cotidiano por una Historia liberadora.
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